martes, 2 de abril de 2013

Socializar las técinas y no tecnificar la sociedad



En el texto “La Educación y las nuevas tecnologías de la información”, Juan Carlos Tedesco, el autor hace un análisis de lo que significa la realidad virtual y como socialmente se distribuye el conocimiento y la información, además de las fuentes de producción. Es así como se observa una creciente masificación de las nuevas tecnologías como solución, que mas bien responden a requerimientos de las relaciones sociales. Si bien es común decir que la tecnología es la que modifica las relaciones, mas bien es el hombre el responsable de modificarlas y utilizar dichas tecnologías para relacionarse de algún modo, en una sociedad marcada por un creciente individualismo y una acuciante necesidad de relacionarse.
Para Tedesco, el papel de las nuevas tecnologías se destaca en el proceso de socialización y el proceso de aprendizaje (estas ultimas confundidas como una solución en este proceso).
El autor menciona al lugar de la televisión en nuestra sociedad, y refiere que para muchos es en sí misma generadora de violencia, cuando en realidad una eficaz regulación de sus contenidos modificaría seguramente estos efectos en el televidente. Es el vinculo entre sujeto y el mensaje y la forma en que se trasmite ese mensaje lo que modifica lo que percibe un  espectador pasivo: la responsabilidad la tiene el emisor. 
La cultura de la imagen apela a la emoción, la sensibilidad mas que racionalidad, a las respuestas intuitivas y emocionales en la política y en la publicidad. Esto es un riesgo de la democracia, donde todo está ahí para ser descodificado por un receptor con prácticamente libre acceso. La inteligencia está del lado del emisor, que trabaja sobre la redundancia en el mensaje y no en la imagen como portadora en sí misma de información.
Tedesco pone énfasis en el cambio en la conformación de las familias, donde una verdadera socialización es secundaria (la televisión socializa de otra forma). Así, se impone una necesidad de defendernos de la manipulación de la imagen a través de una pedagogía nueva que nos enseñe a entender los mecanismo de producción, a  elaborar  los marcos en los que la persona procesa el mensaje (culturales y cognitivos) y que variarían según la formación de cada individuo.
Debería, para el autor, construirse un pacto entre escuela, familia y medios para comprender funciones y responsabilidades. Promover a la inteligencia como experimentación, trabajo en equipo, creatividad, y así mejorar la demanda y la capacidad de recepción de los medios.
Esta estrategia debe ser proactiva y no reactiva, y el usos de las nuevas tecnologías deberían estar en función del desarrollo coginitivo
Hay que notar que lo que queda fuera del circuito tecnológico es precario, por lo que se necesitan recursos para innovar. Se impone comprender el problema de lo individual de la practica tecnológica, que plantea otro tipo de relación con los demás.
Es entonces primordial promover un cambio en la educación, en la forma en que se relacionan las escuelas entre sí, y entender el rol docente. Destacar a aquel  maestro que trasmite el oficio de aprender, y así enseñar a aprender a aprender.
La clave es socializar las técnicas y no tecnificar la sociedad: que la tecnología responda a las necesidades de la sociedad, y no a la inversa. 

Aprender a alfabetizarse en la era digital


En “Lectura y alfabetización en la sociedad de la información” Cesar Coll parte de la necesidad de aclarar cuál es la verdadera alfabetización que sucede en estos tiempos de lectura “analógica” (es decir, lineal) y lectura virtual, digital (o no lineal). Esta es la nueva problemática a la que nos enfrentamos los nuevos facilitadores de conocimiento. 

Coll se refiere a la predicción de Bill Gates (a su vez referida por el editor William Reid), por la cual en el futuro no había más lectores de hoja impresa, sino sólo virtuales. Así como la aparición de la imprenta revolucionó y cambió para siempre el panorama de la alfabetización desde la Edad Media hasta nuestros días, la llegada de la tecnología digital cambiaría para siempre el modo de leer (libros, imágenes o cualquier tipo de información plausible de ser leída) de ahora en más: solo se leería virtualmente.

El autor sugiere que no es sólo la mera aparición de las nuevas tecnologías lo que hace que se modifique toda una manera de ser “alfabético”, sino la relación que el lector tenga con las mencionadas herramientas y con la sociedad en la que vive. El dialogo que existe entre el lector y el texto se planteará de manera diferente, pero será un dialogo al fin, cuya clave sigue siendo la misma: la lectura. Lo que está cambiando es el modo de asociar los textos, que se generan desde la base de la deducción, mera curiosidad o necesidad del lector. Se realiza entonces una nueva forma de construir sentido, cuya eficacia requiere tanto de un lector competente como concentrado o enfocado en no perderse en una navegación abierta, infinita.

Los rasgos mas significativos en esta era de nuevas tecnologías se constituyen en el campo de las relaciones del individuo con los otros (personas o instituciones), en el hecho de vivir en una sociedad globalizada que prioriza la rapidez y el volumen en el flujo en la información,  la cantidad sobre la calidad, la cultura de la imagen y del espectáculo, la homogeneización sobre las identidades diferenciadas. Sería, para este autor, importante la construcción de una sociedad moderna que contemple esta nueva y vertiginosa realidad donde la educación contemple el desarrollo económico y social atendiendo una verdadera formación de los individuos, cuyo aprendizaje tenga a la lectura como llave de lo que esta frente a nosotros en el horizonte virtual. 

Como “nuevos lectores” deberíamos saber con que nos enfrentamos, es decir,  es preciso capacitarnos adecuadamente para ser alfabetos reales en este esquema virtual y entre otras cosas, aprender a leer los hipertextos y comprender el modo en el que deducimos, fijarnos objetivos para establecer significaciones, entender los diferentes contextos socio culturales, comprender que significa realmente estar alfabetizados. 

Por último, Cesar Coll pone en relieve la situación despareja en cuanto adquisición de la información que sucede en el mundo hoy. No todos accedemos a las nuevas tecnologías, y cuando lo hacemos no lo hacemos de la misma manera. La realidad social sigue siendo la que marca en primera instancia las diferencias a la hora de alfabetizarse. 

"La mayoría de películas americanas apelan a una audiencia a la que no le interesa saber dónde tienen lugar las cosas"

  • Entrevista al director alemán Wim Wenders, realizador entre otras películas de "París, Texas· y "Las alas del deseo"
Wim Wenders con su instrumento de trabajo
Wim Wenders con su instrumento de trabajo
Echa de menos un programa que fomente el cine en las escuelas y que dé una oportunidad a los niños de aprender a descifrar el lenguaje que esconde cada película. El legendario director alemán Wim Wenders aprovechó el certamen de los premios LUX de cine del Parlamento Europeo para visitar la Eurocámara y debatir con los eurodiputados sobre las distintas identidades del cine europeo. Hablamos con él.

Señor Wenders, ¿hay un cine europeo o distintos cines nacionales?

Afortunadamente, el cine europeo no es sólo uno, sino que está compuesto por muchas voces. Y esas voces tienen algo en común, que es lo que con orgullo llamamos cine europeo.
Mucha gente a lo largo de los años se ha preguntado si existía o no una suma de todos los cines nacionales. Es más que una suma. La suma ya es bastante, pero el cine europeo es mucho más gracias a su propio lenguaje, sus propias reglas y su propia historia. Un lenguaje muy distinto del cual Hollywood ha aprendido mucho en los últimos años.

¿Como promover películas nacionales de un país a otro?
Vemos la increíble riqueza de las películas de fuera y vemos lo poco que se mueven. Cada año va a menos. Y no es porque a los espectadores no les gusten. Cuando enseñas esas películas, la gente se queda sorprendida, atónita.
El público está ahí, pero las posibilidades de estas películas disminuyen.
El premio LUX del Parlamento Europeo es una buena iniciativa de las muchas que ha habido. Si te fijas en cada país, te das cuenta de que hay muchos programas, muchas actividades y muchas ideas.




¿Es el idioma un obstáculo?
El idioma es siempre un problema. Odio hablar de ello como problema porque, a la vez, veo que nos da el privilegio de hacer películas en diferentes lenguas. El idioma es al mismo tiempo una ventaja y un inconveniente para el cine europeo. Pero tenemos que verlo como un obstáculo que vale la pena porque permite que nos superemos. Al final es más una ventaja que un inconveniente.

¿Qué hay de la necesidad de alfabetizar el cine e introducirlo en las escuelas como materia?
Estamos perdiendo la oportunidad de enseñar a los niños que hay todo un lenguaje diferente que pueden aprender y que necesitan para no convertirse en víctimas de la "comida basura".
Cuando los niños prueban un determinado alimento y éste les gusta, se adhieren a él. Tenemos que enseñarles que hay otros alimentos ahí fuera. Es por su propio bien. No queremos forzarles, ellos después pueden ir a ver cualquier otra película que les guste. Somos los últimos que quieren imponer cuotas. Ahí fuera hay de todo, ellos lo verán igualmente. Pero sería una pena que perdieran el gusto y la oportunidad de aprender que existen películas sobre sus vecinos, que hay otro tipo de cine muy diferente y, de alguna manera, mucho más divertido.
Los niños no están expuestos a muchos otros lenguajes que no sean el audiovisual y, paradójicamente, ése el único lenguaje para el que no están preparados. No es sólo el cine, son los juegos, la televisión, internet. Eso es un lenguaje y puede ser enseñado.
Escandinavia es líder en este sentido, Dinamarca encabeza y muestra el éxito que puede tener. El porcentaje de audiencias de películas europeas en Escandinavia es mucho mayor que en cualquier otra parte porque allí ya empezaron a enseñar a los niños a saber que hay algo más ahí fuera.

¿Qué diferencia hay entre el cine europeo y el cine americano?
Las películas europeas tienen tradición de ser muy específicas. Encuentras pocas historias que no tengan lugar en ninguna parte. En general, éstas tienen una localización concreta, un lenguaje concreto. Están localizadas en un lugar específico. Por el contrario, la mayoría de películas americanas tienen lugar en sitios genéricos. Apelan a una audiencia a la que no le interesa saber dónde tienen lugar las cosas. Y creo que es bueno para los niños que aprendan que las películas pueden ser específicas, que pueden hablar de cosas reales, no sólo en sitios imaginarios.

Fuente: http://www.europarl.europa.eu/news/es/headlines/content/20101025STO89950/html/El-cine-es-un-lenguaje-y-puede-ser-ense%C3%B1ado