En el texto “La Educación y las nuevas tecnologías de la información”, Juan Carlos Tedesco, el autor hace un análisis de lo que significa la realidad virtual y como socialmente se distribuye el conocimiento y la información, además de las fuentes de producción. Es así como se observa una creciente masificación de las nuevas tecnologías como solución, que mas bien responden a requerimientos de las relaciones sociales. Si bien es común decir que la tecnología es la que modifica las relaciones, mas bien es el hombre el responsable de modificarlas y utilizar dichas tecnologías para relacionarse de algún modo, en una sociedad marcada por un creciente individualismo y una acuciante necesidad de relacionarse.
Para Tedesco, el papel de las nuevas tecnologías se destaca en el proceso de socialización y el proceso de aprendizaje (estas ultimas confundidas como una solución en este proceso).
El autor menciona al lugar de la televisión en nuestra sociedad, y refiere que para muchos es en sí misma generadora de violencia, cuando en realidad una eficaz regulación de sus contenidos modificaría seguramente estos efectos en el televidente. Es el vinculo entre sujeto y el mensaje y la forma en que se trasmite ese mensaje lo que modifica lo que percibe un espectador pasivo: la responsabilidad la tiene el emisor.
La cultura de la imagen apela a la emoción, la sensibilidad mas que racionalidad, a las respuestas intuitivas y emocionales en la política y en la publicidad. Esto es un riesgo de la democracia, donde todo está ahí para ser descodificado por un receptor con prácticamente libre acceso. La inteligencia está del lado del emisor, que trabaja sobre la redundancia en el mensaje y no en la imagen como portadora en sí misma de información.
Tedesco pone énfasis en el cambio en la conformación de las familias, donde una verdadera socialización es secundaria (la televisión socializa de otra forma). Así, se impone una necesidad de defendernos de la manipulación de la imagen a través de una pedagogía nueva que nos enseñe a entender los mecanismo de producción, a elaborar los marcos en los que la persona procesa el mensaje (culturales y cognitivos) y que variarían según la formación de cada individuo.
Debería, para el autor, construirse un pacto entre escuela, familia y medios para comprender funciones y responsabilidades. Promover a la inteligencia como experimentación, trabajo en equipo, creatividad, y así mejorar la demanda y la capacidad de recepción de los medios.
Esta estrategia debe ser proactiva y no reactiva, y el usos de las nuevas tecnologías deberían estar en función del desarrollo coginitivo
Hay que notar que lo que queda fuera del circuito tecnológico es precario, por lo que se necesitan recursos para innovar. Se impone comprender el problema de lo individual de la practica tecnológica, que plantea otro tipo de relación con los demás.
Es entonces primordial promover un cambio en la educación, en la forma en que se relacionan las escuelas entre sí, y entender el rol docente. Destacar a aquel maestro que trasmite el oficio de aprender, y así enseñar a aprender a aprender.
La clave es socializar las técnicas y no tecnificar la sociedad: que la tecnología responda a las necesidades de la sociedad, y no a la inversa.


